sábado, 29 de octubre de 2016

MICROMICROTEATRO SANDEZCO


"Mala Saña"

            Cuando se alza el telón, vemos en escena el interior de una comisaría de policía. Una luz azul ilumina el forillo tras la ventana (y eso en el teatro nos dice que es de madrugada). Estamos en la oficina de denuncias…

POLICÍA: Entonces el individuo en cuestión le agredió.
CIUDADANO: Eh…, no, no. A ver, “agredirme, agredirme”… Me amenazó.
POLICÍA: (displicente): Comprendo… Vuelva usted si se tercia una agresión.

(Al día siguiente):

CIUDADANO: ¡Buenos días!
POLICÍA: (seco): Buenas.
CIUDADANO: Ya está.
POLICÍA: ¿Ya está…, qué?
CIUDADANO: ¡La agresión! (Y se gira y muestra la marca de un golpe que le cruza la mejilla de arriba a abajo) ¡Una agresión como un piano!
POLICÍA: (tecleando en la olivetti): “Con un piano”…
CIUDADANO: “Con un piano” no, “como un piano”…, como un piano de grande. Tan grande como la mano del tío que me amenazó el otro día…
POLICÍA: ¿Fue con saña?
CIUDADANO: No, con la mano…
POLICÍA: (perdiendo su escasa paciencia): ¡Que si fue con saña!
CIUDADANO: ¿Con saña…?
POLICÍA: ¡Con saña! ¡¿Fue con saña?!
CIUDADANO: Hombre…, tanto como con saña… No sabría qué decirle, ¿eh…?, así, de pronto…
POLICÍA: Pues si no es con saña no nos vale.

(Dos días más tarde…):

CIUDADANO: Buenos días, ¿me recuerda usted? ¿Qué le parece…? (y enseña un puñal de atrezo ensangrentado, el cual resulta atravesarle el corazón de parte a parte, de la aurícula al ventrílocuo)
POLICÍA: ¡Uf…!
CIUDADANO: ¿Puede valernos…?
POLICÍA: Esto es saña saña…
CIUDADANO: 12 puñaladas seguidas la una detrás de la otra, ¡la docena!, que, como no podía hacer nada, llevé la cuenta… “¡Una…!” “¡Dos…!” “¡Tres…!”… Aquello parecía las campanadas de fin de año…
POLICÍA: ¡12…! (y suelta un silbido…) Así sí, ¡ahora puede usted denunciar con todas las de la ley!
CIUDADANO: (llorando de la emoción, y del dolor): ¡Ay…! ¡Qué alegría me da…! ¡Al final ha valido la pena, agente…!
POLICÍA: (hurgando el puñal incrustado): Cuánto ensañamiento… ¿Qué, le molesta?
CIUDADANO: Bueno, ya se sabe, saña con gusto…

TELÓN

Diego Fdez. Sández

sábado, 15 de octubre de 2016

CUMPLEAÑOS DE JARDIEL


Hoy es el cumpleaños del comediógrafo Enrique Jardiel Poncela.

115...

En estos momentos en que tan necesario se hace luchar contra la vulgaridad en la comedia y el espectáculo, celebramos su aniversario. Y el maestro Jardiel se arranca por bulerías.


Juan y Diego Álvarez Tintero.-

jueves, 13 de octubre de 2016

"Julián Y El Globo", Radioteatro en El Retiro


En el corazón del Retiro, y llevados por los aires por las evocadoras notas musicales y voces del cuadro de actores, el público asistió al audiodrama de "JULIÁN Y EL GLOBO"...


 


 

Con las actuaciones de Mon Vega (Elena) y Joaquín Oliván (Julián), el equipo de Audiodrama Colectivo y la dirección de Federico Volpini de quien pudimos escuchar otras tres piezas, de nuevo disfrutamos de la sorprendente magia del radioteatro.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

MIÉRCOLES 5: 'Julián y el Globo', de Sández

 

El próximo 5 de octubre, miércoles, el globo de Julián y de este autor sobrevolará El Retiro...

A partir de las 19:00h. en la Biblioteca Eugenio Trías, en el interior del parque. Y a cargo de los profesionales de Audiodrama Colectivo.

Un drama en el aire: "JULIÁN Y EL GLOBO". Un drama sereno en torno a la necesidad de escapar...

     " ¡A volar, amor...!"

jueves, 4 de agosto de 2016

"EL FAKIR RODRÍGUEZ". Un Celuloide Cómico de JARDIEL


Os presento el cortometraje "EL FAKIR RODRÍGUEZ".

Imaginado, realizado y hablado por Enrique Jardiel Poncela, forma parte de sus "Celuloides Cómicos", rodados en su mayor parte durante la Guerra Civil. Jardiel incluso se puso clavos a la obra construyendo el decorado, amén de arramblar "con muebles y cacharros de las casas de todos sus amigos y conocidos de San Sebastián", utilizando para montar los rollos de película una bicicleta y unos pases magnéticos.

Una de las pocas oportunidades de oír la voz del maestro Jardiel, humorista más fino que una aguja del 14.

miércoles, 22 de junio de 2016

domingo, 29 de mayo de 2016

PREMIO DE RELATO

Te levantas por la mañana; miras el correo, y te encuentras con que has ganado un premio de escritura de relato... Eso hace mucha ilusión.

Han tenido a bien concederme un accésit en un certamen artístico, en la categoría de relatos, por una historia de ciencia-ficción. El premio conlleva que próximamente mi cuento aparecerá publicado en un libro.

Pronto os daré más datos y os informaré para que podáis haceros con el relato y con la antología.

viernes, 15 de abril de 2016

LOS ÁLVAREZ QUINTERO: ¿SIAMESES?

Diferentes documentos gráficos que demostrarían la siamesía de los Hermanos Álvarez Quintero, Serafín y Joaquín, los Hernández y Fernández de Sevilla, ambos dos a lo "Tú y Yo Somos Tres":



domingo, 3 de enero de 2016

"EL DEVORADOR DE MATACHUSSETS" (Relato)

Su cara era el espejo del álmax.

Para K. (C. para los amigos, y al que su mujer L. llamaba H. de P. en sus frecuentes peleas y “¡mi vida!” en las subsiguientes reconciliaciones), las pastillas digestivas eran su desayuno diario. Con un álmax y un frío vaso de agua en el cuerpo, venían a continuación las carreras matutinas para alcanzar el trabajo, siempre con el correspondiente atasco de tráfico atravesándose por el camino, y con su úlcera yendo a más y mejor.

K. era destructor de documentos en la oficina federal de patentes de Konigsberg (Matachussets (Alabama (D. C.))).

K. (C. para los amigos), y al que su jefe llamaba tarugo en ese momento, se dedicaba a la delicada tarea de triturar la documentación sensible generada en el trabajo burocrático de aquellas dependencias oficiales. K. colgó su gabardina en el perchero, se colocó en posición en el rincón de siempre ya sabes, al fondo a la izquierda si vienes de “Ventanillas” y a la derecha si llegas desde “Registro”, y se quedó con la boca abierta de par en par, como de costumbre.

Pronto el primer compañero de la mañana, sin mediar un buenos días, metió el primer documento a destruir en la boca de K.

K. comenzó a masticar el papel. Su boca ya era inmune al insípido sabor y pastosa textura de la celulosa, aunque no su estómago, el cual había aprendido a digerirla a costa de continuas indigestiones. A lo largo de aquella mañana, K. trituró con sus dientes cientos de documentos (qué lejanos quedaban aquellos tiempos en los que una máquina cumplía su misma ingrata labor).

Cuando estaba a punto de llegar la hora de fichar y salir para casa, K. recibió el último documento en la boca de manos de su mismo jefe. Las fauces de K. se cerraron, sus molares se pusieron en marcha como piedras de molino, las glándulas salivares humedecían el papel y su tráquea se preparaba para engullir el resultado en forma de bolo no alimenticio…, pero…, pero aquello no pasaba…

K. insistió. Nada. ¿Un atasco de papel? “Como si no tuviese ya bastantes atascos con los del tráfico…”, pensó para sus adentros. Pero lo que no pasaba para dentro era el papel. ¿Tal vez salpimentándolo…? K. apretó con fuerza sus mandíbulas, sus colmillos se emplearon a fondo como cuchillas afiladas, hizo ímprobos esfuerzos por rasgar, picar, machacar, destruir, y deglutirvía esófago, el documento de marras, pero éste se rebelaba… K. no entendía nada.

K. sacó entonces la bola de papel mojado en que había quedado convertido el documento. Lo desdobló en los distintos fragmentos que ahora lo conformaban, y se dispuso a leer con ansia qué era lo que se tanto se le resistía…

Era su última nómina, con un 10% de bajada de sueldo… Y K. no tragaba.

FIN



Diego Fdez. Sández