lunes, 27 de julio de 2015

LAS PUERTAS GIRATORIAS DEL CAFÉ COMERCIAL

Aún conmocionado y emocionado por la noticia del día, el cierre del madrileño Café Comercial, y cuando ha querido el Destino que lo visitase yo en su último día, escribo estas líneas para reflejar de algún modo mis sentimientos ante el café y su clausura.

Tras sus puertas giratorias de la glorieta de Bilbao, este centenario café ha sido testigo e histórico lugar de reunión de algunos de los más grandes escritores españoles (como mi admirado maestro Jardiel), y refugio a lo largo del tiempo de incontables escritores anónimos que emborronábamos folios en sus mesas de mármol al calor de una taza de café o al fresco de una cerveza siempre estimulantes, buscando la inspiración, tal vez soñando con glorias literarias, confiando en los ecos propicios de aquellos autores que aún vibran en el ambiente. Allí dentro me he refugiado yo en innumerables visitas a Madrid. En él he escrito un buen número de páginas de mis comedias teatrales (incluso una de ellas al completo). Del distinguido uniforme clásico de sus camareros he usado en alguna acotación para vestir a un personaje, y sus puertas (esas puertas por donde sumergirse y traspasar dos mundos) nada menos que inspiraron y determinaron el título de una de mis comedias, "PUERTAS GIRATORIAS"... 

En este café he departido yo en agradabilísimos encuentros matutinos con mi amigo Juan sobre mil y una jardieladas, charlando sobre teatro, y sobre lo humano y lo divino.

Y ahora su cierre...

Esperemos que todo quede en un momentáneo susto, y que la próxima noticia sea la de que el Café sigue, adelante en este nuevo siglo, como faro callejero, punto de quedada y atalaya de observación en su glorieta, isla de remanso en medio de la ciudad, agradable café y lugar acogedor de tertulia e inspiración...

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