domingo, 5 de marzo de 2017

"ALMENDROS EN FLOR", un relato


Almendros en Flor
         
            Una pareja camina por un sendero a las afueras del pueblo. Él le pasa el brazo por la cintura, y ella, con flores blancas en su pelo, agarra su mano bien fuerte. Sienten que, más que andar, flotan… Respiran la embriagadora mezcla de aromas que les rodea, un combinado de resinas, hojas, flores, heno y felicidad. Hablan, deleitándose con la música de la voz del otro en sus oídos. Así, la pareja llega hasta la orilla del río, y sus pies deciden cruzar el puente. Se detienen en medio de él, a apoyarse en la barandilla a ver correr, juntos, la corriente de agua, allí bajo sus pies. El río refleja el sol y su dicha.
            — ¡El río!
            — Hacía un año que no lo cruzábamos.
            — ¡Sí…! Maravillosa primavera…
            — Maravilloso despertar…
            Y ella y él se besan…
            Llegan, tímidamente, desde lejos, los sones de una fanfarria que toca música de fiesta. El pueblo celebra su día, y la gente se ha echado a la calle. Llegan los ecos de sus risas, de su diversión compartida. Beben, comen, bailan y juegan juntos. Ella y él miran con una sonrisa hacia allí, y de nuevo se giran a contemplar sus rostros… Se vuelven a besar…
            Puestos en camino, ella, de improviso, echa a correr… Con una risita, se gira hacia él, con una mirada cómplice que le reta e invita a perseguirla. Él corre tras ella. Ríen. Más y más fuerte. Siguen a toda prisa, disfrutando como niños en su carrera, notando que un corazón les late cada vez con más fuerza, sintiéndose más llenos de vida que nunca.
            Es la Fiesta del Almendro.
            El pueblo se congrega en la plaza. Hace unos momentos plantaron un nuevo árbol… Ya queda poco para que terminen los festejos.
            Mientras, ella y él, sintiendo el suave roce del césped en la planta de sus pies, caminan juntos, apretados, hacia allí.
            Saben que se acaban los minutos de estar abrazados. Cuando termine este día de fiesta, dentro de sólo unos instantes, volverán a separarse. No se verán, aunque sólo estén a unos metros…, ni volverán a tocarse hasta dentro de un año.
            La Fiesta del Almendro acaba. Ella y él se dan un último beso, el más tierno de todos…
            — Adiós… Hasta el año que viene, amor…
            — Hasta el año que viene…
            Y como cada fin de fiesta, él y ella vuelven a tornarse dos magníficos almendros en flor. Allí quedan, separados apenas unos metros el uno del otro, alzándose en el prado, esperando el despertar de la próxima primavera, de la próxima fiesta, alargando, mientras, cada día sus raíces por volverse a tocar…

FIN     

Diego Fdez. Sández

lunes, 20 de febrero de 2017

SERIE de T.V.


Sí, una serie de TV. En estas fechas estoy escribiendo otra comedia, pero esta vez televisiva, junto a Antonio Fernández Páez. Se trata de una serie con un humor entre costumbrista y absurdo, en una divertida comedia de situación con clase e inteligente (sí, eso es posible en nuestra TV actual), y con mucho ritmo.

Espero que próximamente pueda anunciaros que el proyecto llega a buen puerto, y que podáis disfrutar de ella desde vuestra casa.

sábado, 18 de febrero de 2017

JARDIEL - 65 ANIVERSARIO


Hoy se cumplen 65 años desde que, como mi amigo Juan Ballester diría, Jardiel se puso el disfraz de hombre-esqueleto...

Así que hoy he vuelto al cementerio a visitarles, al comediógrafo y al poeta. Pero me dijeron que no estaban...

(Que no estaban abiertos).

martes, 31 de enero de 2017

LIBRO


Aquí está el libro, la Antología 2016 del Certamen Literario SIERRA DE FRANCIA de Salamanca, que recoge, entre otros, mi cuento de ciencia-ficción (o de misterio) ganador de un accésit "DESPERTAR EN EL VALLE"...

Publicado por la Fundación Sto. Cristo de Arroyomuerto, podéis conseguirlo en el siguiente enlace: Comprar en Amazon


Espero que os guste, tanto como a mí tenerlo ahora entre las manos.

lunes, 23 de enero de 2017

"MELCHOR, GASPAR & ASOCIADOS"


             A lo lejos, tres siluetas van cruzando, medio ocultas por el manto y la fuerza del viento del simún, un árido y desolado desierto… El ocre paisaje se diría todo él un decorado de cartón-piedra, o, en este caso, de cartón-arena.

Los tres personajes, los protagonistas de este cuento navideño, lucen suntuosos mantos de armiño y brillantes coronas reales, y responden a los curiosos nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar. No son unos nombres cualesquiera…

El que va el último de ellos, cerrando la cola de esta pequeña caravana de tres, Baltasar, es en realidad un hombre blanco embadurnado de negro, y los otros dos no son sino negros pintados de blanco.

El calor, y el sudor, van obrando el utópico milagro de la unión de las razas y los colores de piel: color café con leche churretoso.

El negro más blanco de todos ellos, Gaspar, con su barba y sus cabellos como de nieve, que le otorgan tamaña majestad, detiene su caballo —digo su camello—, y exclama, no sabemos si para sí o para que le oigan sus compañeros:

            –Henos aquí siguiendo la estrella de Belén…, ¡y nada!, ni rastro del pesebre.

            –Ni del pesebre ni del Niño Dios –responde Gaspar, el rey castaño, que nunca es el primero ni el último en nada, sino el de en medio.

            –¿Qué Niño Dios ni qué niño muerto? ­–replica Baltasar–. ¡Nada de nada!, ¡sólo desierto y más desierto!

Entonces, Melchor, de un salto, se echa al suelo.

            –¡Calla, que creo que se me ha metido arena en un zapato! –y se quita una babucha.

            Gaspar también desmonta, y —mientras Melchor devuelve medio kilo de arena a su lugar—, exclama, muy digno:

         –Yo ya dije que debíamos haber girado en la quinta duna a la derecha, ¡pero, como siempre, ni caso!

            –Eso fue cuando pasamos el oasis –acierta a decir Baltasar.

            –¡¿Qué oasis, si era un espejismo?!

            ­–¡Bueno, ¿pero queréis parar de una vez?! –intercede Gaspar (siempre el de en medio…)–. Estamos en la misión más delicada que vieran los tiempos, encontrar y adorar al Dios nacido, ¡¿y vais a poneros a discutir por quítame allá aquellas dunas?!

            Baltasar y Melchor se miran avergonzados. Entonces, uno de ellos (creo que Melchor, porque desde aquí no lo veo bien), pregunta:

            –A ver, ¿lleváis los regalos?

            –Por supuesto –responde Gaspar–. Aquí tengo el incienso.

            –Yo llevo la mirra –dice Baltasar.

           –Mirra tú por dónde –replica Gaspar, que llevaba varias leguas con la lengua fuera esperando el momento de colocar su chiste.

            Melchor se adelanta hasta sus pares con un gran saco de lino blanco que reluce bajo el sol, y responde majestuoso:

            –Y yo, el presente más caro…

            –¡¿Son lingotes?! –pregunta entusiasmado Gaspar, tras abalanzarse y echar un vistazo en su interior–. Melchor, ¡tú eres el rey de oros…!

            –¡Y tú el de “copas”…! “Lingotes…”… Es turrón. “1880”, el turrón más caro del mundo…

            Se produce un sólido silencio. Y todos sabemos que el silencio es oro.

            –Pues si es de 1880 debe ser el turrón más duro del mundo… –replica hábilmente Baltasar, el rey blanco.

            –¡Pues venga, al turrón!: ¿Qué hacemos? –exhorta Gaspar.

            En éstas, y desde detrás de una palmera africana, aparece un noble anciano a lomos de un dromedario (la palmera africana tiene el tronco realmente ancho). Bueno, aparece más bien a lomos de un camello, porque tiene dos jorobas. No el noble anciano (que sólo tiene una), sino el animal del noble anciano. O bien se trata de un camello, o es un dromedario pero bien jorobado.

           –¡Oh! Perdonad, noble anciano –dice Melchor, con la legitimidad y responsabilidad que le da, si no el ser el más mago y más rey de todos los reyes magos, sí el hecho de ir siempre el primero–. ¿Podríais por ventura pérez mariño indicarnos el camino a Belén pastores?

            –Sí, ¿cómo no? –responde solícito y amable el noble anciano–. ¿Veis aquel espejismo de allí?

            –¡Sííí! –contestan al unísono.

            –Seguid en aquella dirección y pronto llegaréis a vuestro destino.

            Los 3 reyes magos dan las gracias a la par de tres, y los tres se pierden en el horizonte (literalmente…).

            Una vez a solas el noble anciano, éste exclama, no se sabe si para sí o para el viento del desierto, el Don Simún…:

            –¿Qué se creían éstos?, ¿que se me iban a adelantar…? ¡En el amor y en la guerra todo vale, y esto es la guerra! Pero qué dura y qué larga va a ser esta competencia, Dios mío… “Ho!, ho!, ho…!”.

            Y se marcha, en sentido contrario a los magos, cantando el “Santa Claus is comin’ to Town”…

FIN

(c) Diego Fdez. Sández

martes, 17 de enero de 2017

¡Barcelona!

El nuevo año arranca con una gran noticia: El estreno de una de mis obras en Barcelona.

En los próximos meses, un drama de este comediógrafo en la Ciudad Condal.  :-)


[Pronto todos los datos]

sábado, 29 de octubre de 2016

MICROMICROTEATRO SANDEZCO


"Mala Saña"

            Cuando se alza el telón, vemos en escena el interior de una comisaría de policía. Una luz azul ilumina el forillo tras la ventana (y eso en el teatro nos dice que es de madrugada). Estamos en la oficina de denuncias…

POLICÍA: Entonces el individuo en cuestión le agredió.
CIUDADANO: Eh…, no, no. A ver, “agredirme, agredirme”… Me amenazó.
POLICÍA: (displicente): Comprendo… Vuelva usted si se tercia una agresión.

(Al día siguiente):

CIUDADANO: ¡Buenos días!
POLICÍA: (seco): Buenas.
CIUDADANO: Ya está.
POLICÍA: ¿Ya está…, qué?
CIUDADANO: ¡La agresión! (Y se gira y muestra la marca de un golpe que le cruza la mejilla de arriba a abajo) ¡Una agresión como un piano!
POLICÍA: (tecleando en la olivetti): “Con un piano”…
CIUDADANO: “Con un piano” no, “como un piano”…, como un piano de grande. Tan grande como la mano del tío que me amenazó el otro día…
POLICÍA: ¿Fue con saña?
CIUDADANO: No, con la mano…
POLICÍA: (perdiendo su escasa paciencia): ¡Que si fue con saña!
CIUDADANO: ¿Con saña…?
POLICÍA: ¡Con saña! ¡¿Fue con saña?!
CIUDADANO: Hombre…, tanto como con saña… No sabría qué decirle, ¿eh…?, así, de pronto…
POLICÍA: Pues si no es con saña no nos vale.

(Dos días más tarde…):

CIUDADANO: Buenos días, ¿me recuerda usted? ¿Qué le parece…? (y enseña un puñal de atrezo ensangrentado, el cual resulta atravesarle el corazón de parte a parte, de la aurícula al ventrílocuo)
POLICÍA: ¡Uf…!
CIUDADANO: ¿Puede valernos…?
POLICÍA: Esto es saña saña…
CIUDADANO: 12 puñaladas seguidas la una detrás de la otra, ¡la docena!, que, como no podía hacer nada, llevé la cuenta… “¡Una…!” “¡Dos…!” “¡Tres…!”… Aquello parecía las campanadas de fin de año…
POLICÍA: ¡12…! (y suelta un silbido…) Así sí, ¡ahora puede usted denunciar con todas las de la ley!
CIUDADANO: (llorando de la emoción, y del dolor): ¡Ay…! ¡Qué alegría me da…! ¡Al final ha valido la pena, agente…!
POLICÍA: (hurgando el puñal incrustado): Cuánto ensañamiento… ¿Qué, le molesta?
CIUDADANO: Bueno, ya se sabe, saña con gusto…

TELÓN

Diego Fdez. Sández

sábado, 15 de octubre de 2016

CUMPLEAÑOS DE JARDIEL


Hoy es el cumpleaños del comediógrafo Enrique Jardiel Poncela.

115...

En estos momentos en que tan necesario se hace luchar contra la vulgaridad en la comedia y el espectáculo, celebramos su aniversario. Y el maestro Jardiel se arranca por bulerías.


Juan y Diego Álvarez Tintero.-

jueves, 13 de octubre de 2016

"Julián Y El Globo", Radioteatro en El Retiro


En el corazón del Retiro, y llevados por los aires por las evocadoras notas musicales y voces del cuadro de actores, el público asistió al audiodrama de "JULIÁN Y EL GLOBO"...


 


 

Con las actuaciones de Mon Vega (Elena) y Joaquín Oliván (Julián), el equipo de Audiodrama Colectivo y la dirección de Federico Volpini de quien pudimos escuchar otras tres piezas, de nuevo disfrutamos de la sorprendente magia del radioteatro.